Hablar mal del otro progenitor delante de los hijos, dificultar las visitas o hacerles sentir culpables por quererle son interferencias parentales: conductas que dañan la relación del menor con uno de sus padres y, sobre todo, al propio menor.
Cómo se manifiestan
- Críticas constantes o descalificaciones del otro progenitor.
- Obstaculizar llamadas, visitas o comunicaciones.
- Ocultar información escolar o médica.
- Implicar a los hijos en el conflicto adulto o pedirles que elijan.
Cómo se prueban
Mediante mensajes, testigos, informes escolares y, especialmente, informes del equipo psicosocial del juzgado o periciales psicológicas. Es un terreno delicado que exige rigor y prudencia.
Qué pueden hacer los tribunales
- Recordar las obligaciones y advertir de las consecuencias.
- Ordenar terapia o intervención familiar.
- Modificar el régimen de visitas o, en casos graves, la custodia (modificación de medidas).
Nuestra forma de trabajar
Abordamos estos casos con especial cuidado, buscando siempre proteger al menor y evitar escaladas del conflicto que le perjudiquen aún más.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el síndrome de alienación parental?
Ese término es controvertido y no está reconocido científicamente de forma general. Los tribunales valoran conductas concretas y su efecto en el menor.
¿Puedo perder la custodia por interferir?
En casos graves y acreditados, puede influir en la decisión sobre la custodia.
¿Qué hago si mi ex habla mal de mí a los niños?
Documente los hechos, no responda de la misma forma y consulte cómo actuar.
Guía elaborada por el equipo de Lepek Abogados, despacho especializado en derecho de familia en Madrid. Tiene carácter informativo y no sustituye al asesoramiento sobre su caso concreto.
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